Periodismo universitario

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01 octubre, 2005

Apropósito de algunos anuncios publicitarios


Por Israel

A propósito de algunos anuncios publicitarios, quién a estas alturas, no ha escuchado por la radio los anuncios del Senado, estando en la comodidad de su hogar o en las inclemencias del transporte público --en calidad de bulto, manoseado, apachurrado, sudoroso y felizmente forzados a hacerlo por el caballero al volante-- oímos decir a una voz que intenta ser convincente, “el Senado trabaja, mano dura contra la delincuencia. Penas más severas, nuevas leyes para combatir la delincuencia”. Habría que hacer justicia y decir que esto nos es exclusivo de aquel, lo hemos escuchado del Ejecutivo en cualquiera de sus niveles, de los diputados, que por supuesto, ¡también trabajan! Y la delincuencia aumenta, en conclusión podemos decir, afirmar, que desafortunadamente para nosotros y no para ellos, su trabajo no funciona.

Pero, qué hay entre esa supuesta buena voluntad de los gobernantes y nuestro infortunio. Si, les concederemos el beneficio de la duda, es verdad que se han incorporado al Código Penal nuevas conductas y por otra parte, las ya existentes, que se han puesto de moda entre los delincuentes, han aumentado su penalidad, entre estas conductas de moda podemos enumerar el secuestro, narcomenudeo, tráfico de drogas, robo con violencia, violación y otras tantas que día a día se nos revelan, ya en los medios de comunicación, o para los menos afortunados en vivo y a todo color, como simple espectador impotente o como un invitado especial de las estadísticas con asiento de primera fila.

¿Será el tipificar nuevas conductas y aumentar la penalidad a los delitos de moda, la respuesta para el problema de la inseguridad y delincuencia? Cuando se crean una sociedad y atendiendo a la teoría del contrato social, los ciudadanos en ejercicio de su soberanía delegan parte de ella a un ente superior llamado Estado, para que este legitime primeramente su existencia y luego su actuar, propiciando con ello que el Estado se obligue ha prestar servicios, y garantizar derechos. Pero el problema es que en nuestro México ese compromiso, esa obligación, es olvidada, es ninguneada e ignorada. Hoy sólo escuchamos hablar de educación, empleo, salud, vivienda, pobreza, inseguridad, oportunidades, con cifras manipuladas e irrisorias. Estos señores creen que porque una familia en extrema pobreza gana entre ocho y diez pesotes más, ya dejó de ser extremamente pobre, o piensan que realizando sus famosas ferias del empleo ya se solucionó el problema y agregaremos que los empleos que en ellas se ofrecen son de chofer, albañil, plomero, etcétera; y por supuesto y obviamente, mal pagados. Lo más lamentable con respecto a estas ferias es que la máxima casa de estudios de México y Latinoamérica se presta a éste juego y realiza su feriecita y ofrece a sus egresados sueldos ridículos de 3 mil pesos mensuales o un poco, pero sólo un poco más.

¡Vivienda digna! en primera los condominios que ofrece Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) están diseñados no para vivir sino para sobrevivir. Espacios reducidos, amontonados unos arriba de otros, encerrados por una pequeña muralla que tendría que separarlos de la inseguridad y la delincuencia, desafortunadamente, otra vez, eso no sucede. La mayoría de nosotros tomamos el microbús que va al Toreo, ¿han tenido el tiempo para girar y desviar su mirada e interrumpir su plática, a la altura del puente que cruza el Río de los Remedios, ése que esta pasando la parada de la 16 de septiembre? Si ya lo hicieron y sino lo han hecho, háganlo, se encontraran con una fila de casas de madera y de lámina de cartón, todas ellas a menos de un metro del río de aguas negras, en condiciones insalubres, y no se les olvide que estamos hablando de Naucalpan, uno de los municipios más prósperos e industrializados del estado de México. La salud es exclusiva de la gente de dinero y para los trabajadores que tiene la fortuna de encontrar un chamba en un fabrica sufriendo las groserías, atropellos, de unos servidores del sector Salud decadente, elefante blanco apunto de sucumbir gracias a los malos manejos, administrativos y económicos, cualquier parecido a la situación del país es mera y pura coincidencia. El problema de la desintegración familiar, falta de oportunidades y la crisis de la figura de autoridad, hacen a este país un lugar fértil para la delincuencia.

Así, respetaremos el derecho que tiene nuestros gobernantes a pensar distinto a nosotros y sólo diremos que no compartimos la postura que ellos manejan, no creemos que al tipificar nuevas conductas y aumentando penas se resuelva el problema de la delincuencia, lo que necesitamos es que el Estado asuma su compromiso y obligaciones, se ponga a trabajar en ello, dejan de hacer anuncios comerciales que sólo ellos se tragan y causan indignación y coraje entre los que tenesmos el infortunio de escucharlos y conocer de cerca, que tipo de gente es la que delinque; delinquen obreros, trabajadores informales, comerciantes, desempleados, personas que crecieron en una familia desintegrada y con agudos problemas con la figura de autoridad, ya que no conocieron autoridad alguna en su infancia por el factor que ustedes quieran. No negamos la existencia de personas predispuesta a delinquir pero también es cierto que las circunstancias y el medio en que se desarrollen nuestros niños y adolescentes, será determinante para que lleguen a delinquir algún día.

* Alumno egresado de la licenciatura en Derecho de la FES Acatlán